Las fuertes campañas de concienciación que realiza la Mancomunidad de residuos del Guadalquivir, que presta servicio en 27 municipios del Aljarafe, está surtiendo sus efectos. El año pasado creció un 15 por ciento el reciclado de basura con respecto a 2014, «gracias a los esfuerzos que hace esta administración con, entre otras medidas, la organización de jornadas de sensibilización en los centros educativos y la colaboración de los ayuntamientos», según expone la directora de Comunicación y Educación Ambiental de la entidad, Águeda Pérez. A estas actividades se unen, recalca Pérez, los esfuerzos que se han efectuado para ampliar la flota de vehículos y el número de contenedores. En estos momentos, aunque sin concretar cifras, señala que las toneladas de basura que se reciclan en la mancomunidad están dentro de la media de Andalucía.
Este repunte en el reciclado de basura se ha producido tras un desplome en la recogida de envases que se produjo en 2009, inmediatamente después de iniciarse la crisis. En esos años, recuerda Pérez, se detectó más apatía en los ciudadanos por colaborar en el reciclaje, «una situación que está cambiando».
Como los municipios donde esta administración presta sus servicios son muy diferentes entre sí, también hay grandes diferencias en qué y cómo se recicla. En las localidades más pequeñas y rurales, con población de más edad, se comprueba que estas personas, que en su infancia o juventud vivieron momentos económicos muy difíciles, consumen menos productos envasados y están más acostumbradas a reutilizar los muebles e incluso emplean el aceite usado para fabricar jabón, por lo que reciclan más. Por su parte, en poblaciones más urbanas, con vecinos más jóvenes, se recicla mucho envase, papel y cartón.
Este repunte en el reciclaje va parejo con el mayor número de consultas que recibe la Mancomunidad a través de la web: «Hay más participación ciudadana, lo que demuestra que hay más interés e inquietud por reciclar», señala la directora de Comunicación y Educación Ambiental de la entidad.
Aunque es muy importante separar la basura y echarla al contenedor adecuado, el principal problema del Aljarafe son los restos de poda. Pérez se queja de que hay vecinos que depositan estos desechos fuera de los contenedores o en el interior de los mismos hasta llenarlos.
Para evitar estas acciones incívicas, Pérez informa de que la entidad cuenta con ocho puntos limpios donde depositar los restos de poda.
El dejar la basura en lugares no destinados para ello puede implicar la imposición de fuertes sanciones, que pueden llegar hasta los 30.000 euros, una cantidad que hasta ahora nunca se ha llegado a poner. Pérez comenta que la Mancomunidad trabaja en colaboración con las policías locales de los municipios, que son las que tienen potestad para denunciar. En este sentido, indica que la sanción más alta que ha impuesto la Mancomunidad data de hace un tiempo y asciende a 6.000 euros. El motivo de esta sanción fue el depósito de escombros en un lugar inadecuado en Aznalcázar, una localidad, al igual que otras del entorno de Doñana como son Pilas y Villamanrique de la Condesa, donde hay una especial sensibilización, tanto por parte de los políticos como de la ciudadanía en general.
Como dato curioso, Águeda Pérez rememora que cuando se inauguró Ikea se disparó el número de muebles viejos que se dejaron abandonados en la calle.

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