Después de registrar un crecimiento de su economía del 3 por ciento al cierre de 2015, según la estimación provisional de BBVA Research, el servicio de estudios del banco pronostica que Andalucía mantendrá un avance del PIB del 2,8 por ciento tanto este año como en 2017, lo que se traducirá en la creación de 230.000 puestos de trabajo en los dos próximos ejercicios.
Sin embargo, esta tendencia positiva, que sitúa a la economía regional una décima por encima del comportamiento nacional (2,7 por ciento), apenas será suficiente para recuperar el 70 por ciento del empleo que se destruyó en Andalucía durante la crisis. Con este escenario, además, la tasa de paro se mantendrá en una «inaceptable» cota en torno al 25 por ciento, que puede variar «punto arriba o punto abajo», según se comporte la población activa.
Fueron los principales mensajes que lanzaron el nuevo director de la Territorial Sur de BBVA, José Ballester, y Rafael Doménech, economista jefe de Economías Desarrolladas de BBVA Research, en la presentación del informe Situación Andalucía, que desgranaron previamente a la consejera andaluza de Hacienda, María Jesús Montero.
Con datos aún por confirmar, el servicio de estudios de BBVA estima que, a pesar de la ralentización de ciertos indicadores como el consumo de los hogares, que se acentuó en la segunda mitad del año pasado, la economía andaluza creció en el cuarto trimestre del ejercicio un 0,8 por ciento y que, según los indicadores que ya se conocen de enero y febrero, podría concluir el primer trimestre de 2016 con una progresión de siete décimas.
En el conjunto de 2015, mejoró el gasto de las familias, en base al aumento de la confianza y del empleo, y destacó la evolución del turismo y la construcción residencial, que se vieron acompañadas por la política fiscal, elementos que, a juicio de Doménech, compensaron la contracción de la obra pública y de las exportaciones.
Pero claro, advierten, Andalucía, al igual que el resto de España, se sigue beneficiando aún de los «vientos de cola favorables» que nos acompañan en los últimos meses, entre ellos, la coyuntura de precios bajos del petróleo, que se ha abaratado más del 40 por ciento desde mediados del año pasado. Solo este factor podría aportar 1,3 puntos porcentuales al crecimiento del PIB este año.
Entre los riesgos, alertan de la incertidumbre actual, en niveles similares al existente con la guerra de Iraq, que en términos de coyuntura tiene su reflejo en que “cada mes de incertidumbre en las políticas económicas se puede traducir en una rebaja de una décima en la previsión de crecimiento”.

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