jueves, 3 de marzo de 2016

PEDRO SÁNCHEZ NO CONSIGUE SER INVESTIDO EN LA PRIMERA VOTACIÓN

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, no ha sumado los apoyos suficientes en la primera votación de investidura para ser nombrado presidente del Gobierno. Con 130 votos a favor, 219 en contra y una abstención, el líder socialista está abocado a una segunda ronda. 


Como era previsible tras las casi 11 horas de debate de este miércoles, Sánchez no ha conseguido los 176 escaños para la mayoría absoluta que requería el proceso en este punto y se ha quedado a 46 apoyos de distancia. Los síes han procedido del PSOE y Ciudadanos Sánchez, la abstención de la diputada de Coalición Canaria, Ana Oramas y los noes del resto de grupos parlamentarios.

El viernes o nunca

El siguiente intento será el viernes. A las 18:30 comenzará un segundo debate pero en esta ocasión será mucho más breve. Así, la segunda votación será 48 horas después que la primera y nunca antes de las 19:45 horas. En esta ocasión, el candidato sólo necesitará mayoría simple, es decir, tener más votos a favor que en contra sin un límite prefijado.
El viernes, Sánchez ya no dispondrá de tiempo ilimitado sino un máximo de 10 minutos. Los grupos, por su parte, tendrán cinco minutos para responder.
Si ese segundo escrutinio tampoco saliera Sánchez investido, podrán ser otros candidatos los que que postulen, en un tiempo máximo de dos meses que empiezan a contar desde la primera votación.
Si para el 2 de mayo nigçun candidato ha sumado los apoyos requeridos, el presidente del Congreso, Patxi López, someterá a la firma del Rey el decreto de disolución de ambas Cámaras, y convocará nuevas elecciones, que siguiendo los plazos, serían el domingo 26 de junio.
Sánchez se ha convertido esta tarde en el tercer candidato que no logra ser investido en la primera votación y tiene que acudir la segunda. Antes que a él les pasó a Leopoldo Calvo Sotelo en el año 1981 y a José Luis Rodríguez Zapatero en 2008.

Cara a cara con Rajoy

El hecho de que Sánchez llegara a la sesión de hoy sin los apoyos suficientes para ser investido ha provocado que el presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, le acusara de protagonizar un "bluf" con el único fin de lograr su supervivencia y de lanzar su campaña ante la repetición de los comicios. Rajoy ha dirigido una sucesión de puyas cargadas de ironía contra el candidato socialista, al que ha responsabilizado de una investidura "ficticia".
En su cara a cara, Rajoy y Sánchez se han acusado mutuamente de de ser un "tapón" para España, y el secretario general del PSOE ha certificado que es imposible que ambos puedan llegar a un acuerdo para la formación del nuevo ejecutivo. 

La crudeza de Iglesias

De la mano de Podemos y de Pablo Iglesias han llegado al hemiciclo los reproches más duros que ha tenido que escuchar el secretario general del PSOE. Iglesias ha cargado contra él por haber cedido ante los poderes económicos y las oligarquías con su acuerdo con C's y se ha remontado incluso a uno de los momentos más negros de los GAL, , al pedir a Sánchez que no se deje aconsejar por quienes tienen un pasado manchado con "cal viva", en referencia al expresidente Felipe González. Unas palabras que han provocado un agrio debate, con airadas protestas de la bancada socialista y en el que el presidente del Congreso, Patxi López, ha retirado la palabra al líder de Podemos.

Rivera defiende el pacto atacando a Rajoy 

Si esa intervención parece haber roto puentes para un próximo acuerdo entre PSOE y Podemos, la de Albert Rivera hace difícil también un hipotético pacto PP-C's. Rivera ha pedido a Rajoy "valentía" para facilitar ese acuerdo, pero piensa que él no puede liderar esta nueva etapa política porque no cree en las reformas necesarias que necesita España y no puede abanderar la lucha contra la corrupción. También le ha instado a abandonar la "extraña pinza" que está protagonizando con Podemos y ha defendido su acuerdo con el PSOE, partido al que ha agradecido su "coraje" pese a las dificultades.
Los partidos nacionalistas de Cataluña y País Vasco han fundamentado su voto en contra de la investidura de Sánchez en su negativa a consultar a catalanes y vascos sobre su futuro y han rechazado unánimemente el acuerdo suscrito con Ciudadanos. Unos reproches escuchados también a algunos representantes del grupo mixto.
Fuentes: El Economista.es 
               


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