En un nuevo paso hacia la erradicación del abuso sexual de menores o adultos vulnerables, el Papa Francisco ha establecido normas para el cese de obispos negligentes en el esfuerzo por erradicar esa lacra. Las nuevas medidas se añaden a las ya tomadas por Benedicto XVI para expulsar del sacerdocio o del episcopado a los directos culpables de esos abusos.
Las normas del Papa Francisco, contenidas en la carta apostólica “Como una madre amorosa” servirán para erradicar igualmente los comportamientos negligentes de obispos ante un tema muy grave en el que hay ya “tolerancia cero” para los delincuentes.
Pero la diversidad de escenarios y otros aspectos jurídicos han llevado al Papa a reforzar los procedimientos dentro de cada una de las cuatro congregaciones encargadas de los prelados: Obispos, Evangelización de los Pueblos, Iglesias Orientales y Religiosos.
La participación de juristas en el proceso no tendrá lugar bajo la forma de tribunal sino de un “colegio de juristas” específico para asesorar al Papa sobre la decisión de cese, que corresponde exclusivamente al Santo Padre.
Según el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, estos juristas “serán previsiblemente cardenales y obispos” con experiencia de Derecho Canónico.
Mujeres laicas
Por otra parte, en un nuevo paso de reforma de la Curia vaticana, el Papa Francisco ha dispuesto que las mujeres laicas puedan dirigir por primera vez las secciones del nuevo Departamento de Laicos, Familia y Vida, en el que se fundirán los dos actuales pontificios consejos encargados de los laicos y de la familia.
Los estatutos del nuevo departamento establecen que serán “laicos”, lo cual da la posibilidad tanto a mujeres como a hombres, excluyendo en cambio a los clérigos.
El máximo responsable del Departamento de Laicos Familia y Vida será, por motivos jurisdiccionales, un arzobispo, pero su “número dos” puede ser un laico, lo cual abre la posibilidad de que una mujer o un hombre ocupen por primera vez un cargo al segundo nivel en un departamento del Vaticano.
El nuevo organigrama, que entrara en vigor el próximo uno de septiembre, prevé también la incorporación como miembros de su asamblea plenaria de “hombres y mujeres, solteros o casados, dedicados a distintos campos de actividad y procedentes de las diversas partes del mundo, de modo que refleje el carácter universal de la Iglesia”.

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